No me gusta decir te quiero.

No me gusta decir te quiero, no me gusta. Nunca me sentí cómoda diciéndolo.

No necesito decir te quiero quizás porque tampoco espero que me lo digan. No necesito confinar mis sentimientos hacia alguien en un par de palabras que una vez salidas de mi boca, quien sabe si serán oídas, apreciadas o conservadas. Siempre desconfíe de la transmisión oral, para mi es necesario inscribirse en las acciones y en la determinación y el placer del acto cotidiano.

Yo quoero haciendo y hago queriendo. No hay más.

Así es que si algún día me miras y me ves sumergida en el más profundo de los silencios y permanezco quieta, es posible que te esté queriendo.

El sol es mudo las profundidades del mar también lo son, quizás el elemento que más me corresponda es la tierra: mida y fría pero fértil y generosa.

No me gusta decir te quiero, no necesito decirlo, basta que me mires silente y sabrás que te quiero.

 

 

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Desarraigo

Mi desarraigo con la vida, con lo humano, con lo accidental de la existencia, cada vez es más fuerte. Tanto así que estoy terminando con todo tipo de relación y elemento que no me potencia, que no me hace sentir feliz, brillante y plena. No es fácil, es doloroso tener que dar la espalda a personas que alguna vez formaron parte de tu vida y que hoy solamente la opacan, dan fastidio o perturban con sus presencias. A esa presencia desdibujada, vacía, oscura, prefiero una y mil veces la ausencia que limpia que desvanece lo terrible del ser humano alienado y fatuo.

No me domestiques

Hace unas horas vi una frase de “El Principito” rodando por las redes sociales en la cual el zorro  le pide ser “domesticado”. Nunca me gustó esta parte del libro, es más, a decir verdad aunque tiene partes interesantes, este libro nunca me cautivó (como si suele hacerlo a medio mundo). Lo leí de niña la primera vez y no entendí nada, ni si quiera me gustaron las ilustraciones. Luego ya a mis 20’s alguien me lo regaló con dedicatoria incluída y aunque comprendí y disfruté de muchos pasajes, hubo otros como el mencionado al inicio : el encuentro del zorro con el Principito que nunca me cuadraron. ¿Por qué habría que “domesticar” a otro ser para generar vínculos con él/ ella? Esa para mí, es una visión muy básica del amor. Y aunque no niego que se da en la mayoría de vínculos de humanos con “sentido común”, no se da necesariamente con todos los seres humanos. Puede definitivamente haber vínculo sin “domesticación”, por lo menos no entendido como sometimiento hacia otro, sin necesidad de sumisión. Probablemente me dirán que el autor no quiso dar a entender eso en su publicación y que de hecho hay un proceso de sometimiento en toda relación y si, es posible.

Probablemente por eso prefiero estar sola, porque no sé domesticar, ni puedo ser domesticada. Not anymore.

Edita Córdova Rauel-principito-y-el-zorro1

Caminos cruzados

Cruzaba el semáforo, de prisa, con un amigo, hablábamos del.deja vu. De ciertas situaciones en las que uno sentía que estaba haciendo algo que ya había hecho antes, como ai fuese un sueño, algo que se repetía y por más que una quisiera, no podía «salir» de esa realidad que se repetía. Llegamos al cruce de conquistadores y Pardo y Aliaga.La luz roja se transformó en luz verde. Yo dudé y me detuve casi por inercia, él me dijo que crucemos, yo lo hice de prisa para evitar que el auto que volteaba me atropelle y él me decía :«pero nosotros tenemos la preferencial». «Se supone» respondí mientras apresuraba el paso. Rápidamente levanté la mirada y me encontré con esos inconfundibles ojos negros… casi 15 años después. En un flash y aunque él no vio mis ojos detrás de los lentes de sol, nuestras miradas se volvieron a encontrar. En fracción de segundos sentí que todo el mundo se detuvo, presiento que te sucedió lo mismo, lo vi en el abismo de esos ojos abismales. Otra vez esta escena, como en un sueño o deja vu se volvió a repetir.

Y continuamos, cada quien por su camino, pretendiendo ignorar las señales que nos hacen cruzarnos una y mil veces en esta enorme ciudad. Encuentros y desencuentros que no podemos evitar…

El día de la mujer no se celebra el día de la maternidad

gay

Hoy es día de la mujer no día de la madre y sin excluirlas, quiero recordarles que muchas mujeres lucharon y luchamos por el derecho de poder escoger y vivir nuestra vida y sexualidad como deseamos, más allá de la capacidad de formar familia y procrear. Las mujeres que hemos escogido no ser madres somos una realidad y no por eso somos «menos mujeres» o seres humanos de segunda categoría.Les recuerdo que habemos mujeres que podemos prescindir de todo ese constructo social normativo y patriarcal y esa también es parte de nuestra lucha ya que ,aunque parezca increíble en pleno siglo XXI también tenemos que lidiar con la discriminación,la no-comprensión, la intolerancia y el odio de algun@s que consideran «anormal» o patológico el hecho de no cumplir el rol «natural» según creencias patriarcales occidentales griegas y judeo-cristianas asignadas a la mujer por siglos :ser madre, esposa fiel, ser recatada, no enseñar las piernas o las tetas, no maquillarse, no usar minifalda, no adoptar comportamientos «masculinos»etc.Lamentablemente hasta las personas mas académicas y más «progre» siguen teniendo ese chip bien arraigado en sus mentes y tarde o temprano se les sale el patriarca que llevan dentro y emiten juicios nefastos sobre la mujer, o la idea de mujer que han construido sobre nosotras basdos en su fantasías fruto de una educación machista.
Muchas mujeres guerrearon y murieron para que nadie les diga como tienen que vivir y eso es lo que hago el día de hoy y lo seguiré haciendo hasta la muerte. Gloria a Edita Córdova Rau 😂

No sé que escribir

No sé de que escribir, solo tengo la necesidad de hacerlo. No sé si contar que hace demasiado calor en Lima, que estuve entrenando muy fuerte en estos ultimos dias, que hoy desperté desganada y cansada o que ayer me molesté porque una chica joven y nueva durante el entrenamiento me preguntó ¿Sabes llevar pads? Sabiendo que yo llevo casi tres años en mi escuela. No sé si escribir que hace unos días en el micro charlé con una señora ayacuchana muy amable y unos días después volví a conversar con otra señora huaracina muy simpática. No sé si escribir que me dolió la actitud de un amigo que cada día deja más de serlo y que no sé si quiero cortar definitivamente esa amistad o dejarla ahí hasta que el polvo y el tiempo la entierren y no pase a ser más que un recuerdo agrio en mi vida. No sé si escribir que en este momento tengo mucha hambre y que quisiera ir a Gianfranco a comer una pizza y tomar una cerveza helada pero al mismo tiempo me cohibo porque estoy haciendo dieta para desaparecer finalmente toda la acumulación de grasa antigua que tengo en mi panza y que no logro desaparecer. No sé si escribir que en estos días estuve muy concentrada leyendo Historia de la sexualidad II (el uso de los placeres) y llegando a la conclusión de que mi moral es bastante helena (mucho más de lo que creía) y de que ha calado hondo en mi educación la idea de la templanza, la virtud, la gymnasia (el deporte) y el desarrollo de lo viril en mí (algo que difícilmente podían hacer las griegas de entonces). No sé si escribir que estoy llevando algunos cursos gratuitos online en edX , uno fascinante llamado Ignorance de la Australian National University, otro llamado Launchin Innovation schools Y paradox and Infinity  del MITx . Hay otros cursos por empezar pero esto primero los quiero terminar. No sé si escribir que hoy salgo con mi amigo M que ha demostrado ser, a pesar de los años y de las situaciones que tenemos que vivir cada quien a su manera, el más fiel de los amigos, aquel que siempre está allí, alguien con quien nunca discuto o peleo porque nuestra amistad se basa en la verdad, en el dejar en libertad, en el respeto mutuo y en la madurez de quien sabe que lo valioso debe conservarse, mas allá de compromisos, tiempo y “complicaciones”(palabras que suelen usar los tecnocratas wanna be que tanto detesto…. Ja

Parábola de los puercoespines ateridos

puercoespines

“En un crudo día invernal, los puercoespines de una manada se apretaron unos contra otros para prestarse mutuo calor. Pero, al hacerlo así, se hirieron recíprocamente con sus púas y hubieron de separarse. Obligados de nuevo a juntarse por frío, volvieron a pincharse y distanciarse. Estas alternativas de aproximación y alejamiento duraron hasta que se les fue dado hallar una distancia media en la que ambos males resultaban mitigados”

(Parerga und Paralipomena, 2a parte, XXXI, Gleichnisse und Parabeln).

Arthur Schopenhauer

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