Dejar de controlar y fluir…

fluir

Hoy mi casi segunda madre me vio y me dijo que me veía más delgada, algo que yo también había percibido cuando me vi hace poco en el espejo, aunque la verdad, con cierto escepticismo porque no es lo mismo verse una misma a que te vean otros. Es curioso porque todos estos meses de invierno casi no he ido a entrenar. Hago ejercicios en la elíptica, todos los domingos salgo a montar bicicleta y no estoy alimentándome “sanamente” como lo hacía en la época en la que más entrenaba, alimentándome con más verduras, casi nada de azúcar, arroz integral, comiendo mucha más fruta, tomando mucha agua etc… y a pesar de eso me costaba perder grasa, perder peso…

Hace un par de meses empecé a escuchar a un psiquiatra italiano el Dr. Taffaele Morelli, al cual lo escuché decir que se pierde peso cuando se deja de querer controlarlo todo: situaciones, personas, relaciones, tu propio cuerpo etc. Este invierno que está por terminar ha sido un tiempo de introspección muy especial para mí porque he estado tratando de entender cuales eran mis apegos más fuertes y estuve “entrenando” para aprender a dejarlos ir. Este invierno dejé de hacer con frecuencia una de las cosas que más me gusta: el muay-thai, y no porque sea algo malo, al contrario, sino por hacer un sano ejercicio imaginando que sucedería si de un momento a otro por cualquier motivo no pudiese hacerlo más y vale, me sirvió. Ahora voy a entrenar sin tanto afán y no siento que quiero volverme fuerte o más dura o más flaca, o verme más linda. No. Ahora solo voy para disfrutarlo y cuando me lo pide la mente y el cuerpo. Digamos que dejé ir algo que hasta cierto momento se había convertido en algo imprescindible y que no lo es. Este invierno, también dejé ir una relación poco clara que lamentablemente como casi todas mis relaciones terminan por ser malinterpretadas por quienes aceptan relacionarse conmigo. Entendí que no soy quien para querer que alguien disfrute de mi presencia, sea esta intelectual, emocional o sexual si es que no desea hacerlo por el motivo que fuese. Sentí que me liberé y  que deje fluir algo que estaba estancado.

Hoy me encuentro en un momento de la vida en el que me he vuelto a sentir fuerte y poderosa por dentro, segura, serena y sobre todo lúcida. Va pasando el tiempo y voy aprendiendo cada vez con más calma que las cosas, si las dejas fluir te hacen mucho bien. Tenía razón el psiquiatra: deja de querer controlar las cosas y todo en ti cambiará,lo que deseas llegará, fluirá naturalmente hacia ti…

Sueños

 

dreams

Hace mucho tiempo atrás que no escribía sobre mis sueños, pero en estos días he sentido de manera muy fuerte ciertos elementos que me desconcertaron por un lado pero por otro me deslumbraron. En uno de ellos estaba en una notaría, soñé también con agujas y como no tenía donde guardarlas me la hinque  dentro de la vagina, posteriormente me dieron fastidio y entonces decidí sacarmelas y al hacerlo me abrí la vagina como si fuera una bolsa y la vi hasta el fondo como un tunel totalmente luminoso y elástico, pero lejos de generarme una fea sensación, en el sueño quedé admirada de ver que mi vagina fuera tan elástica. Extraño pero más que inquietante fue sorprendente.

Al día siguiente soñé que estaba en un tren rápido y que este había sido hecho solo para  llevar viajeros al aeropuerto de Lima (un tren que ciertamente no existe) y que pasaba por un tunel y las luces blancas al interior del tren estaban encendidas. Era un tren que solo era de ida porque al detenerse alguien quiso volver y no existía nada más que un carril. De pronto me vi con una amiga en un pueblo, que al parecer era en las afueras de Lima, en una zona montañosa y apareció una monja que es mi amiga y nos llevó  a su casa para que pasemos allí la noche. Yo pensaba en que haría en un pueblo tan pequeño pues al parecer nos íbamos a quedar a vivir allí y la monja me contó que el alcalde había puesto en valor un hermoso atractivo turistico Inca que se encontraba en la cima de una montaña. Corrimos a verlo y en efecto era una torre de piedra inmensa,sobre una gran montaña verde con nieve en la cima, parecía un torreón medieval pero estaba construido con piedras de diferentes ángulos muy al estilo Inca, era de noche y estaba totalmente iluminada. Era hermosa e imponente y yo me preguntaba cómo es que algo así jamás había sido conocido y reconocido en el Perú, como tanto tiempo pudo mantenerse allí en ese pueblo perdido sin que nadie se enterase de su existencia. Desde un muro que daba al abismo me puse a fotografiar dicha torre que parecía arder en fuego por la iluminación que le habían colocado. Hermoso sueño.

Esta noche recuerdo haber estado en una barca, un ferry, en un río tranquilo que parecía el Canal Grande de Venezia pero con otro tipo de casas mas sencillas y simples a su alrededor. Varias personas al parecer huíamos en esa embarcación que iba lenta con la corriente a favor y nos llevaba hacia un ocaso de colores amarillos y rosas que me proporcionaban una sensación de paz indescriptible.

Soy mi propia revolución

La revolución la construyo en mí. Con mi mente y mi cuerpo, apropiándome de espacios normalmente negados a las mujeres, sin miedo, con fuerza, creando espacios nuevos y poco explorados en donde lo desconocido se vuelve experiencia de vida, vida enriquecedora, pocas veces en calma, siempre en movimiento, siempre transformándose en aquello que yo escojo construir para mí.Yo creo mi revolución, la engendro, la encarno y no me detengo.

No soy ni seré una mujer en cautiverio

Hace poco estuve viendo unas conferencias de Marcela Lagarde, antropóloga feminista, que ha dedicado su vida al estudio y a la investigación sobre la realidad de la mujer en México y Latinoamérica. Me llamó mucho la atención el titulo de su libro “El cautiverio de las mujeres”. Encontré la palabra cautiverio muy adecuada para describir la situación en la cual, la mujer debido a su educación afectiva/amorosa, escoge “pertenecer” a alguien cuando tiene relaciones conyugales con un hombre. Escuché con atención una de sus conferencias llamada “Desmontando el mito del amor romántico” En el cual habla sobre la posición pasiva de la mujer cuando se “enamora” o ama a alguien. Me pareció algo así como una variación de lo que Simone de Beauvoir llama : “lo otro” y de como las mujeres hemos crecido en una cultura en la que el imaginario subjetivo del amor es siempre servil y pasivo, un amor que quiere desbordarse para el ser amado y que este se fusione totalmente  con ella, esperando así la reciprocidad de un ser que socialmente ha sido formado con patrones opuestos al la de la mujer “tradicional” y que de alguna manera exige que la mujer cumpla estos roles pues de no ser así, será considerada una “mala”mujer.

Hablaré de mi propia experiencia, yo también fui una de esas mujeres que “sufrió” por amor, amé pasivamente poniendo en el centro de mi vida a un hombre, queriendo, como dice Lagarde, fundirrme totalmente con  otro, colocándolo así, como un ser que probablemente convertí en lo más importante de mi vida. No hablo solo de mi ex esposo, hablo de mis relaciones anteriores, salvo una que otra relación efímera y sexual en la cual descubrí que no era necesario “amar y fusionarse” con alguien para simplemente tener sexo, sin embargo insistí en querer “hacer realidad” mi fantasía,prefería seguir buscando ese “amor ideal” de dos almas que se disuelven en una sola, ese absurdo ideal romántico de los dibujos animados de la infancia, de las series televisivas, de las comedias románticas, de las historias de los libros, de las parejas estables aparentemente felices.

En la actualidad estoy totalmente convencida de que todos esos mitos se aprenden a lo largo de la vida y se interiorizan de tal forma que llega un momento que creemos que son una realidad, no nos damos cuenta de que todo ha sido un adiestramiento según nuestro género y debido a un orden patriarcal, tradicional, religioso que de alguna manera insiste en instaurarse como una sola verdad a través del tiempo. En lineas generales digamos que yo, por años (hasta los 40 años) pensaba como la mayoría de mujeres y por eso, cuando me separé, el mundo se me vino abajo, porque al faltar aquello que yo consideraba “mi otra mitad” ” mi compañero”, ” mi energía vital” no estuvo más, sentí que perdí mi órbita, porque claro, yo había colocado a este ser como mi sol, como si fuera mi centro o mi eje de manera errada. El dolor me llevó a ver las cosas como realmente eran y fue así que decidí empezar  a contemplar la realidad desnuda, sin miedo,  entonces comencé a comprender que habíamos amado de forma diferente. En todos mis planes futuros a corto y largo plazo yo me colocaba a mí y a él. Y era probable, pensaba, que él no hubiese hecho lo mismo… Sin embargo no fue así ¿Pero cómo? Me preguntaba yo que absurdamente había vivido fantaseando que el había amado de la misma manera que yo, como una “mujer”. Daba mil vueltas a esos pensamientos y no encontraba aún esa verdad dolorosa que poco a poco y con el tiempo fui deconstruyendo. Todos esos mitos que había construido dentro de mí y que no me pertenecían y lo peor, que no eran “verdades”, eran solo cuentos, fantasías, verdades inventadas por otros para dominarnos.

Por cosas del azar, en esa época, me tocó hacer un viaje a la selva peruana como traductora con un grupo de ingenieros forestales chinos y un neozelandés. Todos hombres. Compartimos varios días de trabajo, conversaciones, charlas, risas y aventuras. En casi diez días de viaje, yo los oí muy poco hablar de sus esposas, de sus hijos, de su familia. Los veía vivir el presente, el momento, su trabajo, su realidad, totalmente sumidos en sus responsabilidades en sus intereses . Eran dueños de sus vidas. Un día durante un almuerzo hablaron de sus esposas, pero hablaron de ellas con una distancia y frialdad como si estuvieran hablando de uno más de sus negocios. ¡Qué diferente era una mesa de hombres a una mesa de mujeres! Imaginé por un instante una mesa con mis amigas, y las vi hablando a todas de sus esposos, o novios, de sus hijos y de sus problemas siempre ligados a un hombre o a sus hijos.  A pesar de su frialdad, (algo que las mujeres buenas y amorosas no podemos permitirnos, según los mitos) me pareció maravilloso oírlos hablar así, sin dependencias, sin apegos, fue como un despertar, fue entonces que en cuestión de segundos entendí que hemos sido educados de diferente forma y en ese mismo instante decidí que no iba a ser más quien fui, y que iba a ser como ellos, es más yo ya era una de ellos y sentí que dejé un peso inmenso detrás de mí.

Fue entonces que me prometí a mí misma convertirme en sujeta de mi propia vida.  Vi claramente aquello que Lagarde llama el resultado de la educación tradicional  masculina: ” Cada hombre aprende a ponerse en el centro de su vida, a ser él mismo. Él es su propia prioridad   y busca todas las formas y todos los recursos para ir logrando sus metas, sus fines, sus objetivos, su desarrollo sus intereses”.  Pensé y sigo pensando que este es el paso más importante que puede y debería dar una mujer en algún momento de su vida Intenté hacerlo y lo logré durante casi tres años, creo haberlo logrado, aunque una presencia debilitó un poco mi convicción y digamos que tuve una “recaída” retomando los patrones tradicionales de la mujer, felizmente los reconocí casi de inmediato y pude desecharlos de manera radical. Pero reconozco que no es fácil. Hemos estado tan acostumbradas a aquel patrón de la mujer “amante”, “dependiente”, “servil”, “buena”, “madre”, “generosa”,que deshacerse de ese lastre de la noche a la mañana no es tarea fácil, pero en eso estoy, esa es mi lucha: irme a apoderando poco a poco de aquellos privilegios hasta entrado el siglo XXI siguen siendo privilegio de los hombres. Veré siempre “positivo” el hecho de que las mujeres experimenten más allá de los roles asignados, a todo nivel, emocional, mental sexual. Concuerdo con Beatriz Preciado que debemos apropiarnos de las “masculinidades” sin temor. Finalmente los géneros son roles plásticos. Cada quien debe ser creador de su propia verdad.

 

Y no , no quiero ni seré más una mujer en cautiverio. No quiero dejar de ser el centro de mi vida. Ninguna mujer debería dejar de serlo. Veré siempre “positivo” el hecho de que las mujeres experimenten más allá de los roles asignados, a todo nivel, emocional, mental sexual, social. Ser mujer más allá de la mujer…

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El viaje revelador de una verdad.

Flores para mí

Hace poco más de un mes decidí auto- regalarme flores todas las semanas.

Siempre me gustaron las flores, siento que su presencia además de llenar de vida y de color un lugar, conceden al espacio en donde se las coloca, un toque de dulzura y suavidad. Presencia de la naturaleza, mis ojos terminan posándose siempre en ellas para descansar de los quehaceres cotidianos, de los pensamientos recurrentes y toda la racionalidad de quienes, como yo, hemos nacido bajo el signo de Virgo.

Siempre me gustaron las flores pero nunca nadie me las regaló, ni novios, ni parejas, ni ex-esposo, a pesar de saber que me gustaban las flores. Las únicas personas que me regalaron flores fueron mis padres y lo recuerdo bien. Me regalaron un hermoso ramo de girasoles cuando me enteré que mi ex esposo estaba con otra y había decidido terminar nuestra relación.En medio de tanta desolación y tristeza esos girasoles, en medio de uno de los inviernos más fríos que viví en Lima, fueron literalmente soles que me alegraron mucho y que me permitieron ver que había aún mucho brillo en el mundo como para seguir estando triste y estancada, ellos me hicieron sonreír en un momento en el que  sentía que muy pocas cosas podían hacerlo. Pasados un par de años, cuando yo estaba ya sana y plena otra vez, mis padres me regalaron una planta de orquídeas: la cattleya máxima, que floreció un par de veces y que aún sigue viva pero no ha vuelto a florecer.

Rosas, lirios, pompones, claveles, girasoles,gerberas, son algunas de las flores que me acompañan estos meses, porque no. Lo más probable es que el día de mi muerte, llenen mi velorio y mi tumba de flores, estoy segura que ese día llegarán flores de todos los tipos, tamaños, formas, colores y de las personas que menos lo esperaba… Pero no pienso  esperar hasta estar fría para que esto suceda.Siempre he pensado que es absurdo llevarle flores a los muertos, me parece una costumbre necia, que se repite sin pensar a lo largo de los siglos.

No soy de aquellas que esperan que alguien le regale flores, si las quiero me las regalo yo. Bien sabido es además que quien regala flores muchas de las veces lo hace por presión o por algún interés y no siento necesito sentirme en deuda con nadie. Así es que amiga, si te gustan las flores, ¡regálatelas tú misma!

 

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Medicina Nietzsche

Recorres el camino de tu grandeza; reconfórtate pensando que ya no queda ningún camino a tus espaldas. Recorres el camino de tu grandeza; nadie debe seguirte a escondidas.Tus pies van borrando el camino que dejas detrás, y sobre el que queda escrita la palabra “imposibilidad”. Si en adelante no encuentras escaleras, aprende a trepar incluso por encima de tu cabeza. Si no ¿Cómo ibas a seguir subiendo? ¡Por encima de tu cabeza y más allá de tu corazón Lo que es más blando en ti se debe convertir en lo más duro. ¡Bendito sea lo que nos endurece!

Friedrich Nietzsche

¿Sentirse utilizada?

 

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No me considero un OBJETO  y detesto cuando una mujer dice haberse sentido “utilizada”o peor, cuando un hombre piensa que una mujer puede “sentirse utilizada”cuando tiene sexo con él. Quiero partir con la definición de la palabra UTILIZAR según el DRAE : 1. Hacer algo que sirva para un fin 2. Aprovechar de algo o de alguien.

¿ Por qué cuando una mujer decide tener sexo con alguien podría sentirse utilizada?

Razones hay muchas para quienes no han salido aún del esquema que impone la sociedad patriarcal.La mujer a lo largo de los siglos ha sido impedida de conocer y de disfrutar libremente de su cuerpo. A la mujer se le ha enseñado que “sentir deseo sexuale” es inadecuado, que la sexualidad  además de solo complacer al hombre, es un acto meramente reproductivo y social (procrear) que no puede estar desligado del amor romántico, de un sentimiento de reverencia hacia ella porque “se está entregando ” a un hombre, está poniendo en manos de un hombre su cuerpo,su vida… ella ingenuamente piensa en complacerlo en ser un MEDIO para el placer ajeno, es buena, muchas de las veces lo acepta todo, calla, solo “siente” lo que el siente, pero ella en realidad no siente. Esto, sumado a la idea de “mujer objeto”, en la tanto hombres como mujeres consideran que una mujer no es un fin en sí mismo sino un medio para satisfacer el deseo del macho proveedor, protector que da algo a cambio del sexo que la mujer le da, creando algo así como un “negocio” en el que mayor beneficiado es él. Todo esto sumado a creencias religiosas y sociales muy arraigadas en la sociedad peruana, sumadas a una moral victoriana  castrante con la sexualidad femenina y esa absurda idea de “valor y pureza” que se le atribuye a la mujer que es de “su casa”, que no se acuesta “con cualquiera”, que acepta el rol que le atribuye un hombre, que considera que masturbarse es pecado, que considera que su cuerpo sin ropa es obsceno, en suma, una mujer que no está empoderada, que se ignora a si misma, que no es capaz de aprender a conocer y a quererse por todo el conjunto de pensamientos, sentimientos y emociones que ella encierra.La mujer interioriza este ROL IMPUESTO que le dice “no conozcas tu cuerpo”, “no goces”, “no disfrutes”, “no vivas todas tus dimensiones de mujer”, “no te autoexplores”, y si lo haces siéntete culpable por eso, siéntete sucia, siéntete mal, siéntete una mala mujer, en suma, nunca te empoderes, eso le corresponde solo al hombre.Solo hombres y mujeres que piensan así pueden creer que una mujer “es utilizada”cuando tiene sexo de manera consensuada con su pareja.

Una mujer que ha despertado, que ha SUPERADO estas taras sociales, esta PESÍMA educación o debería decir ADIESTRAMIENTO  que la somete y la hace sentir infeliz e incompleta , JAMÁS se sentirá un objeto de nadie, ni para nadie. Lo mismo vale para el hombre. Un hombre que piensa que una mujer puede sentirse utilizada por acostarse con él, tampoco ha superado estas taras sociales porque la sexualidad realizada en PAR CONDITIO con alguien a quien él considera una SEMEJANTE y no alguien inferior, más débil, con menos derechos al goce que él no tendría porque hacerle pensar en que “utiliza a alguien”.

Es hora de dejar atrás estos pensamientos retrógrados que tanto daño nos hacen como mujeres, como individuos y como sociedad, pues pensando así seguimos reforzando patrones de injusticia y desigualdad en la sociedad peruana. Patrones que estoy decidida a deconstruir a través de una experiencia humana libre de prejuicios y determinismos sexistas.

Cuando una mujer se conoce, sabe que piensa, se valora en su totalidad. Cuerpo, mente, emociones y es un SER completo. JAMÁS se sentirá utilizada por compartir su cuerpo total con alguien más.

Edita Córdova Rau

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